El Consejo de Europa pide prohibir las pruebas genéticas para la contratación de seguros, ya que teme que la propagación de esas pruebas deje sin cobertura a parte de la población.

Los tests o pruebas genéticas, son pruebas médicas que identifican cambios en cromosomas, genes y proteínas y cuyos resultados pueden confirmar o descartar ciertas condiciones genéticas o ayudar a determinar el grado de probabilidad de que una persona desarrolle o sufra ciertos desórdenes genéticos.

Con esta prohibición que propone el Consejo de Europa se pretende que “los gobiernos tengan el deber de garantizar que nadie es discriminado en base a sus características genéticas”, haciendo especial hincapié en las pruebas genéticas, una técnica predictiva en franca expansión y que, “corre el riesgo de abocar a una interpretación excesiva o incorrecta obre el estado de salud de la persona y sobre un futuro a veces muy distante”.

El C.E considera que el desarrollo de la genética y la posibilidad de obtener con creciente facilidad datos sobre las características genéticas de cada persona obliga a precisar los límites que no deberían traspasar las compañías aseguradoras, evitando así que una propuesta de seguro de vida o de asistencia sanitaria sea rechazada basándose en pruebas de este tipo.